11 may. 2012

El tiempo vuela y las cosas cambian.



 Todos los años añoraba el fin de curso, pero este año no. Este año tengo... miedo, por así decirlo. El plan tradicional es bastante simple y casi todos lo siguen: terminar una carrera, trabajar rápido, conocer el amor de tu vida y formar una familia. La vida se parece más a la realidad que a las comedias. Nadie se atreve a hacer algo diferente, o eso parece. Yo sí. Digamos que a mi no me gusta lo fácil y simple. Me atrae lo difícil. 
 Me voy de aquí, de este lugar, de este país a estudiar algo que he hecho durante toda mi vida y probablemente lo siga haciendo durante el resto de mi vida. Me voy a estudiar deporte en el extranjero, en Holanda para concretar. Es un gran paso, lo sé y tal vez por eso tenga un poquito de miedo. Miento, tengo mucho miedo, pues el choque con el mundo es bastante fuerte; inmediato. Y más si te enfrentas a él "sola". Tal vez me desespera el no poder lograr lo que quiero y siempre he querido tener. Me considero capaz pero, ¿fracasar? No, gracias. No entiendo de eso. No digo que no vaya a equivarme y caer, pero siempre volveré a levantarme y no darme por vencida nunca. Igual que no entiendo que tengo muchísimas ganas de marcharme, de irme de aquí y a la vez me da muchísima pena y respeto tener que dejarlo todo atrás... Voy a llorar, lo sé.
 No puedo creer que he llegado a este punto ya, todo parecía tan lejano aún pero ¡qué va!, Agosto está a la vuelta de la esquina. No me creo que ya haya llegado a este punto de mi vida. Ha llegado el momento; mi momento.


¿A quién le importa todo lo que pasó? Va, disfrutemos, que el tiempo vuela y no vuelve. Nunca.

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