28 ene. 2012

Carta a una amiga.


  Querida amiga,


 Cuando tengo algún problema, estás para escucharme, pues siempre me aconsejas y me ayudas a desahogarme. Cuando pienso en el fracaso me regalas la esperanza y me dices que debo tener confianza en todos los pasos que tomo.
 Y cuando el tiempo nos separa, los recuerdos nos consuelan. Y si bien es grande la distancia que nos separa, poca importancia tiene lo que suceda porque somos amigas y tenemos algo especial que nos mantiene unidas.
 Me haces ver lo que hago mal cuando cometo un error y nunca me das la espalda cuando te pido un favor.
 A tu lado veo la vida de manera diferente, incluso me has hecho ver lo que es tener amor presente, una amiga sincera, y la más fiel compañera.
 Aprendí a respetar decisiones aunque por dentro me comía lamentablemente la vida. He aprendido que la felicidad no viene del recibir, sino del dar. De dar sólamente porque quieres y te apetece, por hacer feliz y no recibir nada más que una sonrisa. Una sonrisa que te completa el día.


 Eres fuerte y te admiro. Y quiero recordarte una vez más que conmigo puedes llorar sin sentir nunca la necesidad de explicarte. Puedes hablarme de tus sueños y contarme de tus miedos porque yo me sentaré a escuchar.


Te quiero muchísimo, y cada día un poquito más.


26 ene. 2012

Mentalidad de campeón.


 Hay quienes usan siempre la misma ropa, llevan amuletos para comprobar su suerte, hacen promesas que nunca son cumplidas. Hay quienes imploran mirando al cielo y creen en supersticiones.
 Y, sin embargo, hay otros que siguen corriendo aún cuando les tiemblan las piernas, siguen aunque se queden sin aire, siguen luchando sin miedo cuando todo parece estar perdido, respetan aquellos que son superiores a él y trata de aprender algo con ellos, no odian, escuchan, comprenden y responden, siguen como si cada vez fuera la última, convencidos de que la vida misma es un desafío, una gran aventura, un misterio, una solución por buscar y un problema por resolver.
 Esta gente sufre, pero no se quejan porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca y el cansancio termina. Comparten todos una cosa: la satisfacción de haberlo logrado.
 Esta gente no se diferencia mucho de otros. En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos y en sus venas corre la misma sangre. Lo único que los hace diferentes es su espíritu, su mentalidad de luchador. La determinación de alcanzar la cima sea como sea. Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino, superándose a uno mismo. Porque si no te esfuerzas hasta el máximo, ¿cómo sabrás donde está tu límite?
 Y si algún día dudas de tus capacidades o crees que no tienes la suficiente fuerza para seguir adelante... Recuerda que vales mucho más de lo que tu te sabes ver.

Juega como un campeón y sé un campeón. Sólo así es cuando te das cuenta de que las cosas buenas solamente ocurren una vez.

 Lucha. Porque lo que no te mata, ¡te hace más fuerte!

25 ene. 2012

Vive la vida.


 He esperado mucho tiempo, he pensado en varias cosas y me he dado cuenta de que me estoy quedando atrás mientras la vida me espera.
Me niego a quedarme quita, me apetecen otras cosas; no me preguntes ¿quién?, ¿qué?, ni ¿cómo?, pues tal vez el destino sea desconocido, me dejo sorprender; el futuro escondido me gusta, ya lo buscaré. Me sorprenderá y me dejaré.
 No sé lo que haré mañana, pero viviré la vida, mi vida.

 He saboreado muchas cosas de la vida, sola y en compañía. He cometido errores y he aprendido. He caído y me he vuelto a levantar. He luchado y he perdido. Pero lo más importante de todas las experiencias que he vivido es que he crecido con la vida, me he afrontado a situaciones difíciles y las he superado sin ayuda de nadie. Puedo decir que tengo más que un poco de coraje, cosa que no mucha gente se puede permitir decir hoy en día, ya que en estas últimas generaciones parece que nadie tiene obligado luchar por un futuro, y menos por el suyo, porque algunos lo tienen todo preparado. Pero así todo pierde la gracia, la suficiencia, el orgullo... Gran parte de la felicidad consiste en poder mirar atrás en un futuro y decir: -¡WOW! ¡Qué viaje más impresionante! He sufrido, llorado, reído, etc. He crecido como persona. He llegado hasta donde he llegado. He tenido y estoy teniendo éxito en la vida.

 Lo que quiero decir con esto es que no todo es tan difícil. Cerramos los ojos y la mente ante situaciones complicadas, un gran defecto que tenemos la mayoría. Pero si por una vez en tu vida te enfrentas a tus miedos, tienes al mundo en tus manos. No hay nada que perder. Aprieta los dientes y, ¡vive la vida!
Eso hago yo, lucho por lo que quiero, algo que de vez en cuando provoca críticas a mis espaldas, pero ya no me afecta de la manera en que me afectaba antes porque me he dado cuenta de que sólo son opiniones, opiniones que debes escuchar por respeto y dejarlos ir. Opiniones no son hechos. Sólo son opiniones.

 Han habido ocaciones en que la vida me ofreció un par de oportunidades y debo decir que no las he aprovechado todas por miedo a palabras que saldrían de otras bocas y pensamientos que rodarían otras mentes. GRAN ERROR. Puedo arrepentirme todo lo que quiera pero no se volverán a abrir las mismas puertas. He aprendido mucho e incluso me ha hecho ver la gran influencia que han tenido esas opiniones sobre mí y tengo claro que pase lo que pase, a partir de ahora voy a vivir la vida; mi vida.