1 dic. 2013

Ya no.

 Intento ocultarlo, intento hacerme ver que valgo por mi misma pero me engaño porque he comprobado que los días que me faltas no soy la misma que en los que estoy contigo.
Es distinto. Es extraño ya no tener hombro donde acurrucarme por las mañanas, ya no tener labios que besar por las tardes, ya no tener manos que acariciar mientras camino, ya no tener el olor de tu perfume cada día y ni siquiera tener ya un pecho donde poder echarme la siesta...
 

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