26 ene. 2012

Mentalidad de campeón.


 Hay quienes usan siempre la misma ropa, llevan amuletos para comprobar su suerte, hacen promesas que nunca son cumplidas. Hay quienes imploran mirando al cielo y creen en supersticiones.
 Y, sin embargo, hay otros que siguen corriendo aún cuando les tiemblan las piernas, siguen aunque se queden sin aire, siguen luchando sin miedo cuando todo parece estar perdido, respetan aquellos que son superiores a él y trata de aprender algo con ellos, no odian, escuchan, comprenden y responden, siguen como si cada vez fuera la última, convencidos de que la vida misma es un desafío, una gran aventura, un misterio, una solución por buscar y un problema por resolver.
 Esta gente sufre, pero no se quejan porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca y el cansancio termina. Comparten todos una cosa: la satisfacción de haberlo logrado.
 Esta gente no se diferencia mucho de otros. En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos y en sus venas corre la misma sangre. Lo único que los hace diferentes es su espíritu, su mentalidad de luchador. La determinación de alcanzar la cima sea como sea. Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino, superándose a uno mismo. Porque si no te esfuerzas hasta el máximo, ¿cómo sabrás donde está tu límite?
 Y si algún día dudas de tus capacidades o crees que no tienes la suficiente fuerza para seguir adelante... Recuerda que vales mucho más de lo que tu te sabes ver.

Juega como un campeón y sé un campeón. Sólo así es cuando te das cuenta de que las cosas buenas solamente ocurren una vez.

 Lucha. Porque lo que no te mata, ¡te hace más fuerte!

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